En general, encontraremos pocos problemas en la mayor parte de países europeos porque es una zona desarrollada y relativamente segura. Recomendamos, no obstante, utilizar el sentido común.
Siempre es aconsejable dejar a amigos y familiares un teléfono de contacto para el caso de que surja una emergencia; hay que preparar una lista de lugares adonde puedan llamar o, mejor todavía, llamar a casa o enviar un correo electrónico de vez en cuando.
Las molestias que provoca la pérdida del pasaporte pueden reducirse considerablemente si tomas nota del número y la fecha de emisión; es mejor llevar fotocopias de las páginas con los datos. También resulta útil una copia de la partida de nacimiento.
Asimismo, hay que anotar los números de los cheques de viaje (y tacharlos una vez canjeados) y fotocopiar las tarjetas de crédito, billete de avión y otros documentos. Todo esto debe guardarse en un lugar diferente que el pasaporte, los cheques y el dinero, y dejar otro juego de copiar a una persona de confianza en el lugar de origen. En caso de pérdida, hay que presentar una denuncia a la policía inmediatamente y ponerse en contacto con el consulado más cercano.
Un consejo muy útil es el enviarse a sí mismo un correo electrónico con los documentos escaneados, para así tenerlos disponibles en cualquier lugar del mundo y despreocuparnos de ellos.
Representan un claro problema en Europa, y actualmente también hay que tener cuidado con otros viajeros. Los objetos más importantes (el pasaporte, otros documentos, billetes y dinero, por este orden), deben llevarse siempre en un monedero interno o en una riñonera.
Las consignas de las estaciones de tren o los depósitos para almacenar el equipaje resultan útiles para guardar las pertenencias (no los objetos de valor) en el momento de viajar a otra ciudad. Hay que desconfiar de las personas que ofrecen su ayuda para manipular la taquilla. Es necesario llevar un candado propio para las taquillas de los albergues.
La precaución puede minimizar todavía más los riesgos de sufrir un robo.
Las cámaras y los bolsos son una invitación para algunos ladrones que actúan desde motococlietas o scooters cortando con pericia la correa, sin dejar tiempo para reaccionar. Es mejor llevar una mochila pequeña, pero hay que vigilar la parte trasera, y en los bares pasar las correas entre las piernas mientras se está sentado. Los carteristas actúan en medio de grandes multitudes, especialmente en las estaciones de trenes y en el transporte público durante las horas punta. Una estratagema muy utilizada consiste en distraer a la víctima mientras rápidamente otro ladrón le mete la mano en el bolsillo.
Hay que ser precavido incluso en los hoteles y no dejar objetos de valor a la vista. Los automóviles son el objetivo favorito de los delincuentes de poca monta en la mayor parte de ciudades, y más aún si son extranjeros o de alquiler.
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