La mayor parte del presupuesto del viaje se va en el alojamiento. Para evitar grandes gastos, te recomendamos que recurras a los albergues juveniles y cámpings, a menos que cuentes con un montón de amigos repartidos por Europa. Hay multitud de albergues de juventud, muchos de ellos asociados a la Internacional Youth Hostelling Federation (www.hihostels.com). Pese a su nombre, están abiertos a todas las edades e incluso a familias. Si eres miembro de HI obtendrás descuento por noche. Puedes conseguir el Carné de Alberguista Internacional en cualquier punto de información joven de tu ciudad por 5 €. También lo puedes adquirir en cualquier albergue, pero quizás te salga más caro. Junto a la red HI, ha surgido un gran número de albergues independientes que, en general, ofrecen el mismo tipo de servicio: cama en dormitorio múltiple o doble, con baño y ducha en la habitación o en el pasillo. El precio varía según el país y el número de camas por habitación, pero será difícil que encuentres algo más barato y cómodo. En los hostales de juventud suele formarse un ambiente mochilero muy propicio para conocer gente, sobre todo en aquellos que cuentan con bar, terraza o sala común. En muchos albergues, el desayuno está incluido. Si vas a estar varios días en uno, busca que disponga de cocina para hacerte la comida o la cena. Esto te ahorrará dinero, sobre todo en los países más caros. La mayoría facilitan ropa de cama, aunque tal vez en alguno tengas que pagar un suplemento.
La página www.hostelworld.com es de gran utilidad a la hora de buscar alojamiento, ya que no sólo muestra los albergues de juventud en la ciudad elegida, sino también otras opciones económicas como pensiones o casas de huéspedes. Muestra incluso fotos de las habitaciones, un mapa con la ubicación y los distintos servicios que ofrecen. Aunque no te fíes de todo lo que leas. La página te permite reservar cama para las noches que quieras con un cargo del 5% del total a tu tarjeta. En los destinos más turísticos, es preferible que llegues con el alojamiento asegurado para no encontrarte con que todos los albergues están ocupados y tienes que abonar más de la cuenta por una cama. No hace falta que lleves todo planeado desde hace meses, pero sí puedes hacer la reserva unos días antes.
Si vas a destinos de montaña o naturaleza, el cámping resulta una opción ideal, además de muy barata. El único inconveniente es que, salvo excepciones, los campings se ubican en las afueras de la ciudad, lo que te hace depender del transporte. Además, cargar con la tienda supone un peso adicional. En ellos hay que pagar una tarifa por plaza y persona. Algunos cobran un precio por parcela, independientemente del número de tiendas y personas. Existen tres categorías en función de los servicios que ofrecen. El Carné de Campista Internacional CCI permite conseguir descuentos en material de acampada y deporte, parques de atracciones, museos, etc. En los sitios con convenios específicos. En algunos países es obligatorio y da prioridad en la petición de plaza. Incluye un seguro de responsabilidad civil y daños a terceros. El precio, alrededor de 30 €, incluye una guía oficial de cámpings. En www.eurocampings.net/es localizarás más de 8.200 cámpings por toda Europa y la opción de reservar.
Algunas residencias y escuelas universitarias ponen a disposición habitaciones para viajeros durante el verano. Se trata de una alternativa muy rentable y cómoda.
En los países del Este y Balcanes está muy extendida la práctica de ofrecer habitaciones en casas particulares, una forma de hospedaje barata que, además, te permitirá conocer de cerca la vida de sus habitantes. Los propietarios suelen acudir a las estaciones de tren a recoger viajeros, pero también las oficinas de turismo gestionan este tipo de alojamiento. Asegúrate de que la casa no esté muy alejada del centro y acuerda el precio antes de cerrar el trato. Como el idioma suele ser un problema en estos casos, emplea un papelito para señalar el número de noches y personas que dormiréis, así como el precio. Ten en cuenta que cuantas más noches pases, te saldrá más rebajado. El regateo suele ser práctica habitual. Una forma de ahorrarse dinero (y tiempo) son los trenes nocturnos. Si no viajan muy llenos, podrás conseguir dos o más asientos en los que estirar las piernas y coger el sueño. Sin embargo, en las rutas más transitadas tendrás que conformarte con dormir sentado. Lleva una pequeña almohada hinchable. Si antepones el tiempo al dinero, paga por un coche cama para los recorridos más largos. De esta forma, llegarás a tu destino descansado para dejar el equipaje y echarte a caminar. El precio suele ser inferior a una noche de albergue, pero varía según el país.
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