Jet Lag
El Jet lag, también conocido como descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios, es un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los períodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión largas distancias, a través de varias regiones horarias.
El reloj interno de la persona tiende a prevalecer, por lo que, al viajar al este, no tendrá sueño cuando haya llegado la noche y, en el caso de viajes al oeste, tendrá sueño en pleno día. Nuestro ritmo circadiano se confunde menos si se viaja hacia el oeste porque un viaje hacia el oeste prolonga la experiencia del reloj corporal y distorsiona menos el ciclo día-noche. Sin embargo, si viajamos hacia el este supone viajar en el sentido opuesto al reloj corporal.
Los últimos años ha aumentado mucho el número de viajes de larga distancia; muchos de estos vuelos se asocian a cansancio y a jet lag.
El 80% de las personas que viajan por negocios sufren alteraciones del sueño, cansancio a la llegada, pérdida de energía o de motivación… Y tardan entre 4 y 6 días en recuperarse. Los síntomas del jet lag desaparecen progresivamente a medida que el organismo se adapta a la nueva zona horaria.
Los sistemas de adaptación a los cambios del patrón del sueño van perdiendo capacidad a partir de los 35 años, y la sintomatología del jet lag es más acusada a partir de los 50 años.
El patrón del sueño lo marca el reloj corporal situado en la cara inferior del cerebro, en la base de una estructura llamada hipotálamo. Éste recibe información sobre la luz exterior a través de los ojos (por el tracto neuronal retinohipotalámico), o sobre la actividad física (vía neuronal del ganglio intergeniculado). El hipotálamo también tiene receptores para una hormona, la melatonina. El reloj es capaz de generar ritmos en aislamiento, pero su valor esencial es la capacidad de sincronizarse con los ciclos ambientales. Los principales reguladores son el ritmo luz-oscuridad, la secreción rítmica de melatonina, y, en menor intensidad, el ejercicio físico.
Algunos viajeros utilizan remedios como el alcohol o los medicamentos tipo somníferos. No recomendamos este tipo de remedio siempre y cuando no se le haya aconsejado su médico. Algunas personas creen que el alcohol ayuda a dormir y lo toman durante el vuelo. Esto es un error, ya que además de deshidratarse más todavía, el alcohol afecta de forma negativa los ciclos del sueño y a la larga puede prolongar los síntomas del jetlag.
Quienes estén sometidos a tratamientos que requieran la administración de medicación según un horario, deben considerar la necesidad de modificarlos según prescripción facultativa para compensar la disritmia circadiana.
VIAJES HACIA EL OESTE |
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Antes de volar: Levantarse un poco más tarde |
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El día del vuelo: |
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Después del viaje: |
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